Los seres fantasmales que habitaron los márgenes de la Cañada y los barrios aledaños durante el siglo pasado, todavía son motivo de largas conversaciones en Córdoba. El burro gigante que aparece en medianoche montado por siete niños, el perro negro que echa fuego por la boca, el chancho Benedicto, la Pelada, todo sobrevive gracias a que alguna vez fueron recopiladas y narradas por el escritor Azor Grimaut.

Al rescate de sus historias y de su particular manera de usar la lengua viva de los vecinos de la zona, es que el equipo del programa de extensión, Historia Oral del Patrimonio Cultural de Córdoba entrevistó a Cristina Millich Grimaut, nieta del escritor.

“Él escribía tal como la gente hablaba, es decir, quería recuperar una identidad popular, creó, si se quiere una fonética del habla cordobesa”, dijo Cristina.

En la entrevista, Cristina, también hizo referencia al valor cultural de la histórica casa del escritor, situada calle Bolívar al 400 y que fuera señalizada como patrimonio cultural, en el año 2011.

La entrevista se realizó en el marco del proyecto “Volver a pasar por Güemes”, que lleva adelante el programa de extensión, dirigido por Zulma Zárate.

La obra de Azor Grimaut contiene las primeras notas literarias sobre la tradición oral de la ciudad de Córdoba en general y específicamente de barrio Güemes, donde vivió desde muy joven. El escritor, es considerado un precursor del rescate del habla y de la cultura popular cordobesa, reflejada en sus obras “Como Huaschos” (1920) “Ancua” (1949) y la “Antología Duendes de Córdoba” (1953), entre otras.