En abril de 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta. La celebración de día tiene como principales objetivos: fomentar el desarrollo sostenible, reforzar la educación de las/os niñas/os y las/os jóvenes, promover la salud, prevenir las enfermedades, fomentar la tolerancia, el entendimiento y el respeto y facilitar la inclusión social y la cultura de paz (ONU, 2020).

Andar en bicicleta es una actividad física que pueden realizar personas de todas las edades y que se practica de modo individual o grupal. Uno de los principales beneficios de esta actividad es que contribuye a reducir el estrés porque, al pedalear, el cerebro recibe endorfinas y serotonina, sustancias que repercuten en el humor y en la autoestima de las personas.
Por otro lado, andar en bicicleta junto a otras personas con la misma afición permite establecer nuevas relaciones, estrechar lazos, fomentar el compañerismo. Precisamente, en estos espacios los sujetos tienen la posibilidad de expresarse y de adquirir confianza en sí mismas.
En relación al ciclismo como práctica deportiva, se puede afirmar que se trata de uno los deportes más recomendados por las/os médicas/os ya que es un ejercicio de bajo impacto indicado para todas las personas, incluso para aquellas con dolencias en la espalda y las articulaciones.

Cabe mencionar que, como consecuencia del aumento del uso de la bicicleta como medio de transporte, se incrementó la presentación de proyectos, a nivel provincial y nacional, que promueven la utilización de la bicicleta como transporte alternativo y la creación de infraestructura adecuada y segura para su utilización en la ciudad.
Por último, se debe destacar que el uso urbano de la bicicleta contribuye a la disminución de la polución en el aire, además de evitar embotellamientos y situaciones de contaminación acústica.